El tratamiento del papel, el registro fotográfico y la idea budista de la impermanencia.

POR CAROLINA LARREA /

La fotografía en mi obra gráfica desarrollada en los últimos 20 años, ha cumplido un rol fundamental como herramienta de observación, como vía de reflexión y como sujeto en proceso de individualización en busca de una  posterior evanescencia, en términos de identificación [1]. Estos son aspectos claves en mi proceso creativo que significa mirar la imagen fotográfica más allá de sus avances técnicos y retomarla como lenguaje estético. Abandonar su carácter de registro del momento para convertirse en un reflejo de carácter universal, donde se establece una relación de diálogo, intervención y desplazamiento, entre el material de soporte resignificado con la imagen sumergida en él.

En un principio la imagen evocaba también una respuesta a mi propia historia a partir de las experiencias recogidas en los primeros 16 años de trabajo, a través de los viajes emprendidos entre 1994 y el 2010, conociendo diversas culturas y pueblos que tienen como elemento en común el oficio milenario del papel. El trabajo posterior de intervención ha sido una abstracción de la experiencias apre(he)ndidas durante ese tiempo. Pero también las imágenes han respondido a un proceso de identidad y transmisión de una experiencia de vida, no sólo de viajes hacia otras regiones, sino del viaje personal por el mundo del arte, por el mundo de la danza y mi propia búsqueda espiritual (o vital). Luego de un largo período de ahondar en la propia imagen, ésta ha ido paulatinamente desdibujándose hasta desaparecer por completo como autorretrato, para pasar finalmente a un anonimato definitivo como método de integración iniciado hace unos 4 años y como consecuencia de mi estudio, investigación y práctica del arte tradicional del papel japonés, washi [2].

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Fig.1
“Hoja de Vida” (2007)
Transferencia de imagen, tinte y lápiz sobre washi. 46 x 63 cm

En una primera etapa de trabajo el tratamiento de las imágenes escogidas para cada propuesta plástica dio más cabida a la experimentación, comenzando a desarrollar los traspasos de la imagen fotográfica sobre papeles que se fueron obteniendo de diferentes fibras vegetales. En este proceso se obtuvieron resultados bastante interesantes, en los que la imagen transferida tomaba la textura dejada en la superficie del papel, gracias a las características propias de la trama de la fibra que se iba incorporando armónicamente a ella. Esta misma condición estructural del papel de plantas producía en algunas superficies imágenes algo distorsionadas o simplemente desaparecía una buena parte de la definición de la forma al mimetizarse con el color natural del papel.

Éste es un período de profunda investigación y clasificación del material que fue transformando el trabajo en una hibridación de técnicas y lenguajes, en las que pronto aparecen la costura, el pan de oro, las bolsitas de té, los pigmentos y el bordado. Se llega también a la máxima experimentación de las posibilidades de manipulación del material y su combinación con otros, en búsqueda de mejores técnicas para transferir imágenes fotográficas mediante módulos, cambiando su carácter y tomando mayor protagonismo en tanto tamaño y expresión gráfica. Surge la necesidad de ampliar el formato que para ese entonces sólo se lograba con mis escasos conocimientos autodidactas en unir papeles de menor tamaño para lograr formar uno mayor.

Larrea_Fig.1
Fig.2
 “Autorretrato Oriental” (2010)
Transferencia de imagen y xilografía sobre washi. 63 x 43 cm

Al adentrarme de lleno en la elaboración de washi como materia principal de mi trabajo plástico, el encuentro de ambos lenguajes (fotografía + washi ), se potenció por las características propias de la fibra y la técnica usada para elaborarlo, que favorece la impresión de las imágenes no solamente sobre el papel, sino que también, en el papel. Esto no sólo quiere decir que una imagen pueda aparecer nítida o con todos sus detalles, sino que justamente aparecen posibilidades que otorgan una mayor libertad de experimentación en transferencias manipuladas manualmente, conservando las ventajas propias del washi, como son flexibilidad, firmeza y transparencia. (Fig.1) Tanto fotografía digital como papel japonés, siendo de carácter distinto en tiempo, historia y desarrollo, se encuentran y articulan en un nuevo espacio de significación metafórica, en el cual la imagen tenderá a su simplificación progresiva como consecuencia también de un cambio en los procesos creativos y en la manera de ir percibiendo la naturaleza y la vida, en la que me he centrado en recuperar el sentido de la práctica del arte.

En “Autorretrato Oriental” (Fig. 2) una mujer baja la mirada hacia el vacío que la circunda; el límite del papel no es el límite de su mirada; el gesto gráfico de las manos impresas puestas como alas, más bien se muestran protectoras.  En un guiño de cubrir sus espaldas, al mismo tiempo deja pasar el aire a través del calado de la xilografía; este ejemplo da cuenta además de la incorporación mayor de un vacío que en sí mismo inunda.

Este vacío se hace cada vez más atractivo como contenedor de elementos que no se evidencian a simple vista y que vamos cargando conforme observamos el trabajo. Se busca transmitir un concepto que se intuye, pero que no es fácil de explicar: el concepto budista de impermanencia, que está presente en nuestra vida cotidiana y que podríamos relacionar con el constante cambio de todas las cosas. Aquí la impermanencia se refiere a ese momento único y efímero; el instante notable en el que la estela de ese momento queda como un remanente en el aire; aquel que está cargado de su presencia debido a su ausencia. En los trabajos venideros me centraré en intentar transferir esa ausencia y sugerir lo que nos ha dejado como presencia latente.

Larrea_Fig.3
Fig.3
“Espíritu Celestial” (2013)
Transferencia de imagen y nervadura de hojas secas sobre washi. 63 x 43 cm

En la obra “Espíritu Celestial” (Fig. 3), la imagen pierde peso y se funde en el vacío. El papel la envuelve en su delicada textura y translucidez, y sus alas se deshacen en el plano como las de las mariposas nocturnas. Si tocamos o miramos largamente esta imagen hasta podría desaparecer. Un intento parecido ocurre en una obra muy anterior del año 1997, “Ánima” (Fig.4), que corresponde casi a los primeros años de mi investigación de fibras vegetales, en el que la imagen de una mujer se adapta a la textura tosca del papel de cardo adoptando sus irregularidades, lo que finalmente produce un efecto de presencia/ausencia en la borrosidad del tejido accidentado de las fibras y en la similitud de colores de la imagen y el papel.  A medida que he ido desarrollando mi trabajo de creación he observado que la imagen fotográfica a lo largo del desarrollo de mi obra, ha sido un motivo de búsqueda importante desde los primeros años y que ha tenido que experimentar varios cambios, para finalmente volver a la simpleza del inicio. En este sentido podemos relacionar este viaje experimental y circular como el entrenamiento y olvido de la técnica que describen los monjes budistas, que alude a la reunión. Nos sumergimos en la imagen para incorporarla dentro de nosotros y ser la imagen, de tal manera que nazca desde esta integración en relación con el espacio y no desde nuestro intelecto.

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Fig.4 “Aparecida” (1997)
Transferencia de imagen sobre papel de cardo. 56 x 46 cm aprox.

Podríamos finalmente decir con todo esto, que en relación a mi lenguaje plástico, la búsqueda de la levedad comenzó muchos años antes y que sólo cuando iniciamos el proyecto denominado Impermanencia [3] se transformó en un objeto de estudio cuyo objetivo se hizo consciente, para denotar la transición entre el estar y no estar, como aquel segundo en que lo transforma, ya sea a través del tratamiento del papel o de la imagen. Ser “el punto intermedio entre los opuestos, algo que se devela sin mostrarse totalmente, algo que está a mitad de camino entre la percepción y la palabra, vibrando entre el ser y el no ser“ (Fleitas, 2011, p.3), para de alguna manera ser sutiles en mi participación de la obra, y que el equilibrio en el espacio del papel sea el necesario, de manera que ambos puedan complementarse para expresar su máxima belleza.
 

Texto resumido y adaptado de la tesis doctoral de Larrea: El Papel en el Geidō- Enseñanza, praxis y creación desde la mirada de Oriente. Junio 2014.


[1] El concepto de identificación está relacionado a la autorreferencia del autor en su obra; problema que se plantea en el capítulo V de la tesis doctoral de Larrea.

[2] Papel tradicional japonés, conocido popularmente como papel de arroz.

[3] Proyecto presentado en Noviembre del 2013 en el MAC de Valdivia.

 

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