Fotolibros. La página como espacio para la imagen fotográfica

POR FERNANDA ARÁNGUIZ /

 

Hacia 1842, la dificultad para dibujar de manera exacta todos los detalles de los distintos tipos de algas y coníferas que la botánica inglesa Anna Atkins estaba estudiando, la llevaron a probar el método del cianotipo[1]. Fue así que, en lugar de reproducir los ejemplares, utilizó las huellas o impresiones de estos mismos para registrar sus características en el papel. Al mismo tiempo que posibilitó la reproducción exacta y detallada de los especímenes y la materialización de la idea de Atkins, el método del cianotipo permitió hacer múltiples copias de las imágenes obtenidas y crear la primera edición impresa de esta compilación de especies botánicas. Así, el libro “Photographs of British Algae. Cyanotipe impressions” marca un hito dentro de la historia de la fotografía, llegando a ser “El primer trabajo fotográfico realizado por una mujer, y el primer libro producido en su totalidad con medios fotográficos.”[2]

 

British-Algae_01

 

Portada y contenido de “British Algae”
Recuperado de: http://digitalcollections.nypl.org/collections/photographs-of-british-algae-cyanotype-impressions

 

En primera instancia, “Photographs of British Algae” circuló entre un público privado seleccionado por Atkins, quien cada cierto tiempo reemplazó e incorporó nuevos especímenes a los nuevos volúmenes o ediciones del libro, llegando a existir alrededor de trece ejemplares distintos de este, cada uno más completo y mejor acabado que el anterior, en términos técnicos y estéticos.

 

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Comparación de impresiones de la misma especie “Ectocarpus brachiatus” entre versiones
Recuperado de: http://digitalcollections.nypl.org/collections/photographs-of-british-algae-cyanotype-impressions

 

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Interior “British Algae”
Recuperado de: https://photobookclubtoledo.wordpress.com/tag/dia-del-fotolibro/

 

De esta forma, las imágenes de Atkins llegan a superar la condición icónica inicial –común a todo novedoso invento técnico de captura y reproducción de la realidad– de la cianotipia. Sin embargo, más allá de un libro de estudio y divulgación científica, “Photographs of British Algae” podría también ser considerado un trabajo compositivo y creativo que llegase a encarnar premeditadamente la sentencia barthesiana que instala la intención de lectura[3] como fundamento de la técnica fotográfica. Y es que, como la escritura, este tipo de registro [el fotográfico] puede ser un medio de codificación de ciertas características o formas que son o que se hacen gráficas.   De acuerdo a lo expuesto por los autores Guglielmo Cavallo y Roger Chartier en la introducción a su “Historia de la lectura en el mundo occidental”, la lectura no necesariamente estaría inscrita en un texto y, por ende, se podría llegar a pensar que no se trata de un acto relacionado solo a la escritura. Más bien se trataría de una práctica derivada de cierto tipo de configuraciones y vinculada a espacios, gestos, materialidades (entre otros factores y elementos) de lo leído y de su interpretación o recepción por parte del lector u observador. Tales configuraciones implican, básicamente, la decodificación de un contenido legible en tanto visible o perceptible como información y, por ende, la imagen fotográfica entraría dentro de esta tipología.   No obstante la notoriedad de la obra de Atkins, la utilización del libro como formato válido para la exhibición y circulación de la fotografía no surgió como tal hasta décadas después, cuando el cambio del régimen de la visualidad durante el siglo XX guiara al fotógrafo hacia el desprendimiento de la reproducción fiel del referente y comenzara a asumirse como autor. Fue entonces que se empezó a pensar en este particular soporte como posibilidad para la fotografía, a su vez considerada ya no sólo como registro de la realidad, sino cada vez más como proyecto y/o como propuesta visual.   Siguiendo esta línea, el libro “The Americans”, del fotógrafo suizo Robert Frank, destaca como otro hito importante dentro de la historia de la fotografía y su relación con el libro. Publicado por primera vez en 1958, “The Americans” contiene parte de las imágenes tomadas por Frank durante el transcurso de un año, en el que recorrió todo Estados Unidos en auto. La recopilación realizada en el libro muestra un particular retrato de la sociedad norteamericana de finales de los ’50, entregando una visión muy distinta a la imagen corporativa que las películas, series y publicidades de la época exhibían como ‘lo norteamericano’.

 

the_americans“The Americans”

 

En “The Americans” el objeto de las fotografías de Frank es indudablemente social; esto se revela en una evidente empatía por las clases marginales y cierta ridiculización de la clase alta, generando un gran impacto entre los norteamericanos de la época. Desde su participación en la exposición “The Family of Man”[4] en 1955 e influenciado por el antes mencionado nuevo estatus de la fotografía del siglo XX, la conciencia autoral de Frank llega a su máxima expresión en este libro, donde el trabajo con la posibilidad de simbolización de la imagen culmina en la utilización de la fotografía como lenguaje para transmitir un mensaje específico: su descontento con la desigualdad de clases. Es así que en esta obra se exacerba y se consolida la idea del fotógrafo como un sujeto generador de un discurso desde –e, igualmente en este caso, sobre– la realidad, vale decir, del fotógrafo como autor.

Tomando en consideración la noción autoral de su propuesta y lo que esta misma viene a (re)presentar, la utilización del formato libro y de la página como espacio para la imagen fotográfica deviene natural en la obra de Frank. Más allá del retrato de aquel sector olvidado o rechazado de la sociedad norteamericana, “The Americans” encarna la presentación del mundo a través de las imágenes e ideas de su autor, quien logra ubicar su producción por sobre lo documental, llegando a lo creativo desde un fenómeno puntual de la realidad.   Aquella fotografía que no solo cumple un rol testimonial sino también uno estético y de claro origen subjetivo, encuentra en el fotolibro el soporte ideal; es gracias a este que se constituye y puede ser identificada, finalmente, como creación: “Un fotolibro tiene la cualidad de guardar entre sus páginas el decurso de un proceso creativo, de gran coherencia entre imagen, contenido y continente. Es por ello que existen ciertas voces que declaran que este soporte constituye en sí mismo una forma individual de arte, que merece estudios interdisciplinarios que reúnan lo mejor de la imagen y lo mejor de los estudios del libro. Aparentemente no es fácil su abordaje entendiéndolo como una expresión fotográfica pura o como una categoría bibliográfica más, es necesario abordar su complejidad desde múltiples frentes.”[5] Y es que tanto los fotolibros como los libros en general (libros de poemas, libros de artista, entre otros) son, finalmente, soportes para la lectura. Como las palabras en los libros clásicos, las imágenes de los fotolibros hacen de estos objetos espacios de apertura a universos, posibilidades y realidades infinitas, que se hacen posibles mediante el lenguaje fotográfico. Pero también –y sobre todo– de la imaginación y particularidad de la experiencia del sujeto detrás de su producción.   Igualmente cabe destacar que, en tanto objeto, el libro conlleva una relación particular del proceso de lectura, pues implica un contacto sujeto-objeto, una respuesta física del sujeto/lector. En ese sentido, es posible establecer que el libro fue creado e históricamente ha sido fabricado para ser leído. Mas, como ya se ha mencionado antes, la lectura no necesariamente implica la presencia de un texto y no consiste sólo en un traspaso de información, sino que es también un acto personal e íntimo que surge en el contacto con el libro, su soporte material por excelencia.   Otra de las particularidades del formato libro es su libre circulación. Esto significa que toda información contenida entre sus páginas se hace completamente accesible a todo quien tenga la posibilidad de leerlo, abogando (al igual que desde su masificación en el siglo XVIII) por la democratización de la información. En contexto, es posible afirmar que el fotolibro aumenta la accesibilidad del público a la fotografía. Es por esto que el fotógrafo británico Martin Parr, desde su primer encuentro con los fotolibros en Japón en los años ’90, posee una gran colección de estos y se ha dedicado desde entonces a publicar y editar ejemplares sobre distintos temas y autorías, entre los que se encuentran los volúmenes I (2004), II (2006) y III (2014) de “The Photobook: A History”.

 

the-photobookPortadas de los tres volúmenes de “The Photobook: A History”
Recuperado de: http://www.martinparr.com/books/books-edited-by-mp/

 

En una entrevista al British Journal of Photography del año 2014, Parr comenta sobre lo que considera la relevancia actual del fotolibro, aplicable según él, tanto a las relaciones entre fotógrafos como a la difusión y comprensión de la fotografía contemporánea: “Esta es una de las cosas que verdaderamente ha cambiado. Los museos ahora entienden la relevancia de los libros y los incluirán en las exhibiciones… y ese es un giro muy dramático y positivo porque así uno puede ver cómo la obra fue producida y difundida.”[6] El poder del fotolibro en la actualidad estaría ligado a lo que Parr considera la reivindicación del poder de los fotógrafos, otorgándoles el control de su propia historia –la cual, por lo demás, es siempre subjetiva–. Gracias a este [el fotolibro], para ver y/o investigar un trabajo fotográfico se puede acceder directamente al libro que la contiene, el que hace al mismo tiempo de registro y de fuente directa de visibilización de la obra. Entonces, ya no sería necesario consultar textos de académicos y teóricos sobre exhibiciones que, muchas veces, estos ni siquiera han visto. De esta forma, gracias a la publicación de fotolibros toda la fotografía estaría por completo bajo la voluntad y dirección de los mismos fotógrafos, dejando de lado a la institucionalidad y la academia y abriendo paso al público en general.   Un fenómeno inevitable y completamente contingente en relación a la toma de control de los fotógrafos mencionada por Parr, es la enorme presencia y crecimiento de las redes sociales en todo ámbito de la vida contemporánea. Gracias a estas ha surgido toda una red de clubes y organizaciones de fotolibros en todo el mundo, entre los que destaca el sitio photobookclub.org. The Photobook Club, lanzado en 2010 y dirigido por el fotógrafo, investigador y académico británico Matt Johnston, es un medio para promover discusiones en torno al formato del fotolibro, buscando constantemente libros raros y de gran influencia que hayan sido publicados desde el siglo XX en adelante.

 

40_logosLogos de clubes del fotolibro de todo el mundo
Recuperado de: http://www.martinparr.com/books/books-edited-by-mp/

 

De la mano de los grupos dedicados al fotolibro y conmemorando los 172 años de “British Algae. Cyanotipe Impressions”, considerado el primer fotolibro de la historia, The Photobook Club organizó el 14 de octubre recién pasado el #PhotoBookDay. Este evento, celebrado en varias ciudades del mundo, no solamente llega a consolidar el predominio de las redes sociales e internet en la vida social y profesional de las personas, sino que también anuncia la consolidación del fotolibro y lo valida como una forma particular de presentarse la fotografía.   A medias entre el libro y la foto, y a pesar de tener precedentes de más de 150 años de antigüedad, el auge actual del fotolibro es síntoma de la corriente multidisciplinar en que se encuentra sumergida la cultura contemporánea impregnada de una mundialización abismante. Al mismo tiempo que se conecta con la contemporaneidad de los medios digitales, el fotolibro se conecta con la atemporalidad de la experiencia sensorial a través de lo tangible, reactualizando el aura benjaminiana en el mismo medio que habría dictado su desaparición.

 

PhotoBookDay_posterAfiche del Día del fotolibro
Recuperado de: http://photobookclub.org/index.php/2015/10/09/the-making-of-the-photobookday-posters/

 

 

 

Fernanda Aránguiz. Licenciada en Arte UC

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FUENTES Y REFERENCIAS

Sitios web

-The New York Public Library, Digital Collections. Búsqueda: “Photographs of British Algae”. Consultado: 14/10/2105. http://digitalcollections.nypl.org/collections/photographs-of-british-algae-cyanotype-impressions
-The Photobook Club. http://photobookclub.org/
-Martin Parr. http://www.martinparr.com/
-Matt Johnston.http://www.mjohnstonphotography.co.uk/

Libros y artículos

-BARTHES, Roland. “La cámara lúcida”.
-CAVALLO, Guglielmo y CHARTIER, Roger. “Historia de la lectura en el mundo occidental”.
-“Fotolibros: hacia la democracia de la imagen”. En: Blog de Naranja Librería. Publicado 05/10/205. http://naranjalibreria.com/2015/10/05/fotolibros-hacia-la-democracia-de-la-imagen/
-SOLOMONOFF, María. “The Americans (1959)”. En: Revista de estudios culturales urbanos. Publicado 28/03/2013. http://www.bifurcaciones.cl/2013/03/the-americans-1959/
-PANTALL, COLIN. “The photobook according to Parr”. En: British Journal of Photography. Publicado 06/06/2014 http://www.bjp-online.com/2014/06/the-photobook-according-to-parr/4/

Citas y notas

[1] El cianotipo es un procedimiento fotográfico monocromo en el cual se mezclan químicos para formar una solución fotosensible que se aplica a una superficie (por ejemplo, el papel) que, luego de secar y al posar un objeto, un negativo u otro encima de esta, toma un color azul (cian) en las partes expuestas a la luz ultravioleta. La imagen se revela en la superficie que hace de soporte fotosensible.
[2] “The first photographic work by a woman, and the first book produced entirely by photographic means”, en: The New York Public Library Digital Collections (http://digitalcollections.nypl.org/collections/photographs-of-british-algae-cyanotype-impressions).
[3] Entendiéndose como lectura el proceso de decodificación, significación y comprensión de cualquier tipo de información visual o táctil contenida en un soporte físico.
[4] La exposición fue realizada en el MoMa y estuvo a cargo de Edward Steichen, director del departamento de fotografía del museo. El objetivo de la muestra, centrada en la pertenencia del hombre a la familia, era presentar una visión ampliada de la humanidad y sus manifestaciones culturales, étnicas y raciales, entre otras, que convivían en la época de post-guerra en Estados Unidos.
[5] “Fotolibros: hacia la democracia de la imagen”. En: Blog de Naranja Librería. Publicado 05/10/2015. http://naranjalibreria.com/2015/10/05/fotolibros-hacia-la-democracia-de-la-imagen/
[6] “That’s something that has really changed. Museums now understand the relevance of the book and will include them in exhibitions… and that’s a very dramatic and positive shift because you can see how the work was published and disseminated”. En: “The Photobook according to Parr”. http://www.bjp-online.com/2014/06/the-photobook-according-to-parr/3/

 

 

 

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